Línea verde: revolución Milan

image001La final de la Copa de Italia deja al Milan dos lamentos. El primero es contingente: si los rossoneri hubieran jugado así siempre, habrían llegado seguramente a Europa. Cierto. Pero el segundo lamento merece mayor atención, porque tiene raíces en el pasado, caracteriza el presente y arriesga con condicionar el futuro: ante la Juve, el Milan perdió por un déficit de calidad muy evidente y claramente conocido.
Una indiscutible pobreza ténica que hizo estéril el claro predominio que en el primer tiempo de la final y también la buena actitud ofensiva mostrada en el segundo tiempo y en la prórroga. No bastan las ideas de juego para ganar: son indispensables los buenos pies para realizarlos. No basta un proyecto táctico bien definido: son fundamentales los jugadores que, integrados en un contexto organizado, marquen diferencias.
El sábado noche, Brocchi estudió la final a la perfección, complicando la vida a Allegri en cada zona del campo. Era un partido equilibrado y, como siempre, fue la calidad quien hizo saltar el equilibrio: Cuadrado y Morata se levantaron del banquillo y resolvieron el partido. Lo que queda de la temporada del Milan, por tanto, es sobre todo la carencia técnica. Los resultados obtenidos por dos entrenadores con ideas de fútbol profundamente diferentes, es el testimonio más claro del problema principal.
Mihajlovic intentó resolverlo con un fútbol defensivo: 4-4-2, líneas juntas, cierre de espacios y contragolpes. Pero tras un buen inicio de 2016, el camino se interrumpió: 2 puntos en 5 partidos (Europa se comprometió ahí, la derrota en el choque directo ante el Sassuolo fue dura) y despido. Brocchi introdujo sus ideas ofensivas, confió en algún jugador diferente, colocó el baricentro más arriba, pero los resultados tampoco le premiaron: séptimo puesto y final de Copa perdida.
Volviendo a recordar todo lo sucedido tras Allegri y por tanto empezando por Seedorf, pasando por Inzaghi y llegando a Mihajlovic y Brocchi, es bastante evidente que los entrenadores puedan tener más o menos responsabilidad, pueden ser más o menos benos, pero el mal del Milan no está en el banquillo. El grupo de jugadores debe ser creado de nuevo en su gran mayoría: una revolución es tan necesaria como inevitable. No todo es para tirarlo a la basura, pero deben dejarse de cometer equivocaciones y tener el coraje de cambiar de página.
No es fácil cambiar tanto si los recursos económicos no son abundantes. Pero la revolución no es aplazable. Hacen falta jugadores de calidad (al menos tres campeones de buenos pies, sobre todo en el centro del campo), más unos fichajes que suban el nivel técnico. Hay que decidir sobre quien contar. Intentemos dividir a los jugadores en tres grupos: promocionados, aplazados y olvidados.
Con una promesa: no se trata de una valoración dependiente únicamente solo del rendimiento ofrecido esta temporada, sino también de una serie de variables donde la edad, las perspectivas, el potencial está en otro contexto. Berlusconi desde hace tiempo quiere a un Milan joven e italiano. Hay una base bastante válida: Donnarumma será el portero titular durante dos décadas al menos, Romagnoli tiene importantes cualidades (aunque debe mejorar en los marcajes), Calabria y De Sciglio ante la Juve demostraron que saben actuar de laterales de manera moderna.
Abate y Antonelli son buenos recursos, Kucka y Poli tienen carrera y carácter, Mauri (quitado el polvo tras varios meses en el banquillo) puede crecer, Locatelli tiene un talento increíble y luego, naturalmente, está Bonaventura: a menudo el mejor del equipo. A ratos, entre estos once elementos, hay cinco titulares: otros seis deberán ser fichados. Tres deben ser campeones, si la ambición es la de volver a hacer grande al Milan. Luego hay un grupo menos numeroso de jugadores que pueden quedarse (algunos lo harán), pero su traspaso sería justificable en cualquier caso.
La valía de Bacca no está en discusión: en el área es realmente fuerte y su caída de rendimiento de los últimos dos meses ha sido en parte fisiológico. Del Milan se espera una importante campaña de fichajes, quizás un sacrificio sea necesario y Bacca es el único del que se puede obtener una buena suma. Por Niang (seguramente mucho menos decisivo) es un discurso similar, Honda y Zapata tienen virtudes y evidentes defectos, Ely nunca se le ha visto y será cedido.
Queda Bertolacci (que tiene el derecho de tener otra ocasión, pero también tendrá que aprovecharla de manera bien diferente) y Montolivo: los tres años de contrato ya han sido firmados, el capitán se quedará y seguirá siendo útil, pero está claro que en esa posición el Milan necesita un fichaje de grandísima calidad. Al final, la lista de los que seguro se van, empezando por Diego Lopez, donde ya no tiene sitio tras la explosión de Donnarumma, con Abbiati que se retira.
Luiz Adriano como máximo puede ser un delantero reserva, pero de su venta se pueden recopilar algunos millones: será vendido. En la lista están Alex, Mexes, Ménez, Boateng y Balotelli: no hay ningún motivo por los que se queden en el Milan. Para Mario es el descarte definitivo: se ha comportado bien, se ha empeñado, no ha incidido. Un grave pecado porque en un equipo pobre de calidad, es uno de los pocos en tenerlo.
PARA BERLUSCONI ES TIEMPO DE DECIDIR
En los días de Champions, el Milan cuenta con descubrir algo de su futuro. Esta semana en Milán estará el fútbol que realmente cuenta, incluyendo los chinos. Mientras la directiva de Fininvest prosiguen los contactos con los representantes del grupo asiático que obtuvo la exclusiva hasta el 15 de junio para la compra del 70% del club, se registraron otras citas: por decir colaterales.
Hasta ahora la confrontación con los compradores ha producido varios puntos clave en la parte financiera, viendo que apareció una disponibilidad para invertir 500 millones de euros para el pase de propiedad. No cayó en cambio el velo sobre el nombre del jefe del grupo, mientras que en Vía Paleocapa en el último mes hubo solo una visita de un emisario chino. Es el motivo por lo que en los próximos días se espera con particular curiosidad algunos invitados procedentes de Pekín que parecen cercanos al grupo de compradores.
Entre las dos bandas, en estas semanas trabajó con particular empeño Nicholas Gancikoff, versátil mánager italoinglés, referente milanés de Sal Galatioto, el consejero que desde Nueva York echa cuentas con los contactos de Pekín. Gancikoff trabaja sobre todo para Solar, un grupo que tiene grandes intereses en el sector fotovoltáico. Pero es también titular de Sports Investment Group, empresa que gestiona compras (o fusiones) de clubes deportivos. Se ocupa también de instalaciones: tanto es así que en 2009 llevaron el proyecto a cuenta de Massimo Moratti cuando tuvo la idea de construir un nuevo estadio.
En este asunto, todos parecen querer adelantar el tiempo para una operación que parece estar en una fase decisiva. Faltan tres semanas para la fecha de caducidad y la ausencia de pasos significativos, el tiempo juega en contra. No debe ser olvidado que el mercado del club rossonero está prácticamente paralizado, considerando el empeño tomado por ambas partes en no alterar la actual condición financiera. Así como habrá que hacer cuentas con la voluntad de Silvio Berlusconi, que siempre está en duda entre las ganas de resistir la tentación y la de descubrir el potencial de nuevos socios.
Según fuentes del mundo político, el patrón rossonero se estaría convenciendo de proseguir él solo su aventura al frente del club de Vía Aldo Rossi. El amargo resultado del Olímpico pone la palabra fin a una temporada para olvidar. El pasado verano, el ex-Cavaliere quiso, con orgullo, reforzar al equipo con inversiones cercanas a los 100 millones de euros. Si realmente decidieran cerrarle la puerta también a este grupo, la consecuencia sería tener que poner dinero en una costosa refundación. Ojo, por tanto al próximo fin de semana: puede hacer que se despejen muchas dudas.
SILVIO A BROCCHI: “EL MEJOR MILAN DE LOS DOS ÚLTIMOS AÑOS”
A Cristian Brocchi le sucedió lo mismo que al Milan en la 36ª jornada: de ahí en adelante no será él el dueño de su propio destino. Pero con una grandísima diferencia: mientras el equipo se disolvió permitiendo al Sassuolo una impensable remontada, Cristian sabe de haber hecho todo lo que estaba en su mano para intentar enderezar ese destino. La final de Copa pendía sobre su cabeza mientras los seis partidos de liga dejaron la valoración en suspenso: pocos puntos sumados.
Tras el partido del Olímpico y por las palabras dichas por Berlusconi, el lado de la balanza parece que se ha movido algún centímetro más en su dirección. Se deduce de la última llamada de Silvio al entrenador, al regresar a Milán. Una llamada donde el Presidente dijo de no haber visto nunca al Milan jugar tan bien desde dos años a esta parte. Jugar bien: ese era el punto. En la mente de Berlusconi es el argumento principal, la madre de toda la filosofía futbolística.
En ese momento Cristian entendió de tener posibilidades concretas de quedarse en el banquillo. En realidad mostró cierta seguridad ya en días anteriores, pero es evidente que una prestación de bajo perfil en Roma pudo haber sido fatal. Silvio en cambio le felicitó de manera pública, este es un indicio muy importante. Antes del partido: “Brocchi es una persona muy seria y capaz”. Tras el partido: “El Milan ha disputado un buen partido, he felicitado a los chicos. ¿Si puede quedarse? Veremos. Estaba convencido que hacía bien en ponerle ahí. Veremos como funciona la historia de la venta”.
Por tanto una perplejidad no unida a su propia valoración, sino basada en lo que suceda con el club. Dentro de un mes las cosas estarán más claras y se sabrá si Silvio seguirá mandando o no. En el primer caso parece bastante claro que Brocchi seguirá estando en el banquillo (renovando su contrato). En la segunda hipótesis, con Berlusconi que pasaría a ser socio minoritario, el entrenador lo elegirán evidentemente los nuevos propietarios, que muy difícilmente puntarán a un entrenador debutante como él.
Ayer el técnico recibió el Tapir de Oro y comentó: “Ha ido mal desde el punto de vista del resultado, pero bien por la actitud. El Milan demostró el poder estar a la altura. El Presidente me felicitó por como fue el partido, se jugó con el espíritu adecuado. Creo tener alguna opción más de quedarme, espero que se haya visto algo en mi actitud”. Se acabaron los cuarenta días y los siete partidos a disposición, pero ahora empieza la espera: quizás el partido más duro de todos.
Fuente: La Gazzetta dello Sport

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2 comentarios

    • yosmel en 1 junio, 2016 a las 8:02 am
    • Responder

    Yo espero que la temporada que viene sea la explosión del MILÁN .

    • Jassiel en 2 junio, 2016 a las 2:43 pm
    • Responder

    Si eso esperamos todos los rossoneros hace ya algunos añitos ojala y q sea este.

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