Dic 04 2017

Benevento 2 – 2 Ac Milan

Gattuso debuta con un clamoroso empate: el portero Brignoli de cabeza marca en la última acción y regala un histórico resultado a los suyos (sumando su primer punto de la liga), donde no bastaron los goles de Bonaventura y Kalinic. Expulsado Romagnoli por doble amarilla.

El nuevo mito de los porteros en libre improvisación, el nuevo símbolo de los hombres en lucha con la banalidad, ¿por qué quedarse en portería cuando todo parece perdido? Es Alberto Brignoli de Trescore Balneario (Bg), portero del Benevento propiedad de la Juventus. Al minuto 50′ del segundo tiempo, con el Milan adelante 1-2, se marchó al área rossonera y realizó un tremendo remate de cabeza al más puro estilo delantero: gol a Gigio Donnarumma, un colega de 60 millones y notoriedad planetaria.

Esto seguramente dará la vuelta al mundo, seguro que se verá en Sidney, en Moscú, en San Francisco. Cinco minutos después, cuando el speaker rita: “Resultado final Benevento-Milan 2-2”, el estadio no se lo cree. Suman así su primer punto en la historia de la Serie A, de la manera más original del mundo. El Milan vuelve a casa incrédulo: los goles de Bonaventura y Kalinic, quizás renacidos tras meses de dificultades con el primer partido de Gattuso, les sirven más bien de poco.

Todo extraño, pero merecido. El partido mandó un mensaje desde Benvento a Pomigliano de Arco, distancia 41 kilómetros: ya no es el Milan de Montella. Si esto es el Mlian de Gattuso (tanto en lo bueno como en lo malo) no está todavía claro, pero seguro que el equipo es distinto. No necesariamente mejor o peor: diferente. Marcaron Jack y Kalinic, ambos en fase oscura en los últimos tiempos con el Aeroplanino, con el Milan que jugó un partido mucho más defensivo de lo previsto.

Mucho menos possión con respecto a lo habitual, tanta ayuda recíproca como le gusta a Gattuso y algún momento de sufrimiento tanto con once como en el último cuarto de hora más el descuento, cuando Mariani expulsó a Romagnoli por doble amarilla. Gattuso en defesa pasó inmediatamente a cuatro, luego hasta a cinco cuando metió a Zapata por Suso. EL hombre es concreto y no crea problemas si los cinco últimos minutos se convierte en un asedio del Benevento, que otros entrenadores de los clubes grandes no tolerarían.

De Zerbi empezó con un gran abrazo con Gattuso y acabó sonriendo. Incluso hasta podría tener lamentaciones. Un poco por las ocasiones falladas, algo por la naturaleza de los goles. El primero es episódico, y, banalmente, nace de un saque lateral de Borini. Kessié hace lo que mejor consigue en estos tiempos: defiende el balón y gana un duelo físico por línea de fondo, luego cuchara por la derecha por encima de la defensa para Bonaventura. Jack remata dos veces de cabeza en dos segundos: el primero acaba a medias entre Kalinic y Brignoli, que luchan por el balón, hasta que sale rechazado.

Cuando un defensor intenta alejarlo, Bonaventura está bien colocado para el segundo intento, el bueno. El segundo gol es de distracción: córner por la derecha para el Milan, el balón le va a Jack que centra para Kalinic, olvidado por la defensa, firma la entrada y da las gracias firmando en la portería. En medio, el empate que duró siete minutos. Otro saque de esquina, esta vez por la izquierda, remate fuerte de Letizia de lejos y toque de Puscas, delantero prestado por el Inter, tras la gran parada de Donnarumma. Un medio gol de derby.

El resto es fútbol de lucha, con un Milan muy pobre de ideas ofensivas, Montolivo y Kessié realizando una buena prestación pero Suso muy opaco. Los primeros treinta y cinco minutos son una publicidad a los largos sábados por la noche con amigos, esos que vuelven a dormir a las seis de la mañana: dormir hasta la una, tanto que antes sucede muy poco. El Milan es orednado pero ofensivamente casi nada, por lo que el Benevento hace el partido.

De Zerbi planificó ataques laterales, a espaldas de Borini y Rodriguez, porque desde el inicio busca a D’Alessandro y Parigini con pases largos. El plan tiene sentido porque Donnarumma arriesga un par de veces a tantos centros por la derecha. Parigini en el 21′ libera con un centro a Memushaj, que remata fuera y en el 32′ tiene el mismo fin y un balón de extra lujo para D’Alessandro. Gattuso un poco se agita pero en su totalidad encuentra la manera de estabilizar el partido, con un par de cierres de Bonucci y diez hombres a defender en algunos momentos del segundo tiempo. Parece el primer partido de una nueva época, pero en cambio será recordado como un mundo aparte: la tarde donde Brignoli, el portero local, le marcó al millonario Donnarumma.

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2 comentarios

  1. una lastima lo del milan, pero mi preg es….porq siguen jugando con linea de tres????…yo y un amigo coincidimos con q es la directiva la que està imponiendo estos criterios, pues no puede ser posible q no se den cuenta q NO SIRVE ESE MODULO!!!!!!!

    • ignacio on 5 diciembre, 2017 at 1:04 pm
    • Responder

    mi amigo, donde manda capitan no manda marinero, se gasto tanto para traer a bonucci(no lo suficiente), ahi que acomodarlo a su juego, ahora carecter en la defensa y cero en ataque, al que ahi q acomodar es a suso, esta directiva es un desastre.

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