Abr 10 2018

La caída del imperio azulgrana a manos de la Loba

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Champions League (cuartos, vuelta): Resumen y goles del Roma 3-0 Barcelona

A quien se le ocurriera apostar por la remontada de la Roma se habrá hecho rico. Lo peor es que fue justo. El Barça hizo un partido horrible, sin defensa ni ataque, incapaz de controlar el juego directo y el corazón de la Roma. El equipo de Valverde, que manejó la eliminatoria hasta el minuto 80, se pegó un costalazo monumental, dejando al aire sus carencias. La triple corona ya es imposible. Y conviene que no trate la eliminación como un mal día puntual. Lleva tiempo jugando poco, gestionando bien su seguridad defensiva y la carta definitiva de Messi. Venía avisado por el partido de la ida, donde concedió muchas ocasiones a la Roma. También por el meneo de Sevilla. Valverde avisó en la víspera, pero el problema va más allá. Hay que descubrir por qué en tres escenarios europeos de exigencia (París, Turín y Roma) el Barça se cae con todo el equipo. La catástrofe se labró pronto. Tuvo suerte de escapar el Barça del primer tiempo con un castigo mínimo. Aunque nada hacía prever semejante sufrimiento en los primeros minutos, los únicos en que el cuadro azulgrana impuso su criterio en el juego. Se plantó solo Sergi Roberto, de nuevo interior derecho, y remató a las manos. En la siguiente, Messi controló en la frontal, remató elevado y ya. Se esfumó el equipo azulgrana. Conviene reflexionar sobre todo lo que ocurrió después. Porque bastó la jugada más sencilla del mundo, un pelotazo al 9, para mostrar la falta de tensión del Barça. Dzeko, lógico, buscó el hueco entre Jordi Alba y Umtiti. Ganó por velocidad al lateral, y el central ni se molestó en estorbar. Desde cerca, el bosnio fusiló el 1-0.

El Olímpico se convirtió en un infierno que empujó al valiente equipo giallorosso. Con tres centrales, uno de ellos dedicado a la vigilancia de Messi (JuanJesus, limitado y durísimo), los laterales fueron aviones que percutieron sin cesar para buscar centros a las dos torres. Kolarov, curtido como un boina verde, buscó a Semedo para que le cargara y le trabara en el área. No lo vio el francés Turpin. Y por el otro costado, Florenzi sirvió centros de seda, como el que encontró la cabeza de Schick. Se fue por centímetros. Otro al segundo palo, casi al final de ese primer acto, lo cabeceó Dzeko obligando a una buena mano de Ter Stegen. El alemán ya ha dado muestras de su trascendencia en la temporada del Barça. No se descompone. Pero si importante resultó el meta en los minutos de más agobio, la figura vital fue Piqué. Referencia en la salida de balón, acudió a todos los cruces, los que le tocaban y aquellos en los que dimitía Umtiti. En una intervención divina, taponó un remate cercano con el pie de Schick que tenía todas las trazas de generar un problema serio al portero. Si en la ida el juego del Barça no fue brillante, en la vuelta empeoró. Forzó Busquets en ambas ocasiones, y la protección en el exterior de su pie derecho no evitó las molestias. Es vital, evidentemente, pero tan mermado hay que calcular si merece la pena el riesgo. En cambio, DiFrancesco recuperó a Nainggolan y con él, el corazón y los pulmones de la Roma. Al descanso se notó la excitación local, rodeando al árbitro para reclamar un córner. Con poco que perder, llevaron el partido al límite, con una presión alta desbocada. Aún así, la pausa pareció centrar algo más al Barça, que buscó alguna posesión más larga. Se soltaron Iniesta o Alba y Suárez tiró algún desmarque que aligeró la sensación de asfixia. Pero en el manual romanista estaba clara la forma de hacer daño. Un balón largo entre los centrales sirvió a Dzeko, un coloso, para colocarse en ventaja ante el portero. Piqué le agarró en el área, cayó, le derribó con el pie y el bosnio cayó al verde. El árbitro dudó, pero pitó el penalti. Suerte que castigó la acción sólo con amarilla. De Rossi transformó duro, a la derecha, venciendo la intuición de Ter Stegen.

Con 32 minutos por delante, el escenario era tremendo. Los cambios de Di Francesco refrescaron al equipo, muy castigado por el despliegue físico. Pero como el Barça no acertaba a ligar jugadas largas, no tuvo problema para recomponerse. Además, entró el turco Ünder, un zurdo de calidad similar a Dybala, que abrió más opciones en ataque. También entró El Shaarawy, y avisó de lo que se venía encima. Un centro desde la derecha al segundo palo encontró al egipcio en un escorzo forzado, rematando con el exterior. Ter Stegen hizo la parada de la noche, alargando la vida azulgrana. No acertó por poco De Rossi poco después, en un cabezazo de área chica. La manifiesta superioridad en el juego aéreo de la Roma aún no había acabado. Con diez minutos por jugarse, un córner desde la derecha botado al primer palo encontró el desmarque de Manolas, descuidado por Semedo. El cabezazo cruzado fue mortal. Increíble. 3-0.

 En los últimos 10 minutos intentó arreglar el Barça lo que había despreciado en la ida y en la vuelta. Entraron Dembélé y Alcácer, y los defensas de la Roma se emplearon a conciencia. Como Manolas, que sacó de la bota un remate a Alcácer. La tuvo Dembélé desde lejos, aprovechando una salida de Alisson ante Piqué. Tiró desde donde Florenzi marcó a Ter Stegen. Se le fue por poco. Y en ese balón murió la Champions del Barça, inferior a la Roma en la eliminatoria. Preocupante balance para un equipo que esta vez ni fue seguro ni tuvo a Messi para que le sacara del atolladero. Durísimo. La caída del imperio azulgrana.

El Barcelona hace el ridículo en Roma

(Jordi Blanco/ESPN Digital) — El Barcelona se despidió de la Champions con una humillación en toda regla. Un año después de ser avasallado en Turín por la Juventus fue destrozado en la Ciudad Eterna por la Roma, que le remontó el 4-1 del Camp Nou en la noche más triste de la era Valverde.

Fue, simplemente, un juguete roto a manos de un rival que buscó el milagro… Y que lo encontró por méritos propios. Indigno de su grandeza, el Barça mereció el desastre.

Fue, sin duda, el peor partido que se recuerda al Barça esta temporada. Su regreso a Italia en un partido de eliminatoria en Champions recordó al derrumbe que sufrió hace escasamente un año en Turín frente a la Juventus, que le derrotó por un 3-0 que en Roma sobrevoló el ambiente durante muchos minutos. Que de hecho no habría sido un sorpresa.

Apareció con intención de controlar el equipo de Valverde y se encontró con un rival enfurecido, que convirtió la presión en una pesadilla, obligando a jugar en largo, partiendo el grupo en dos y motivando que no existiera ninguna clase de control.

Tal fue así que apenas precisó dos llegadas y seis minutos la Roma para lanzar el primer aviso que significó el 1-0. Un balón largo a Dzeko, un despiste de Umtiti, la tardanza de de Jordi Alba y el bosnio remató poco menos que a placer ante el desespero de un Ter Stegen incrédulo ante la jugada.

Mal comenzó el asunto para el Barça y peor continuó porque ese gol no le despertó, sino que le dio más brío si cabe a una Roma revolucionada y que le superaba en todas las facetas. Busquets se las vio y deseó para mantener el temple pero a su lado Sergi Roberto ni aparecía, Rakitic ni se multiplicaba e Iniesta era una sombra.

Messi, que llegó a bajar a defender con cara de muy pocos amigos, no alcanzaba para dar vida al equipo y Suárez… Era una simple isla rodeada de la nada. Un desastre en toda regla.

IGUAL O PEOR

Resistió hasta el descanso el Barça a base de pelotazos para sobrevivir y dándose esos primeros 45 minutos como los peores que existieron se suspiró pensando que la situación debería mejorar en la segunda mitad. Una sospecha incierta.

Empujada por el clamor de sus hinchas y la esperanza de aspirar al sueño, la Roma compareció con igual ambición en el segundo acto y después de tres llegadas, en otro balón de Dzeko en el área Piqué se vio obligado a irse al suelo y trabarle cuando había sido superado.

Penalti. De Rossi. Gol. 2-0 a los 58 minutos y el infierno a un paso. Lo que no se veía desde Turín, el 11 de abril de 2017, se repetía al cabo de un año en Roma, donde el Barça volvía a ser un juguete roto incapaz de proponer su personalidad futbolística y más pendiente de perder tiempo que de otra cosa.

La fortuna parecía ser la falta de fondo de la Roma. Entró Ünder primero y El Shaarawy después para dar el último empujón al conjunto italiano y se revolucionó en busca de ese gol necesario para remontar la eliminatoria. Hasta que lo consiguió Manolas, a la salida de un corner, para provocar el éxtasis romano.

Destrozado en el juego y el ánimo, el Barça reaccionó sin cabeza ni plan. Se fue arriba Piqué, entraron Dembélé y Alcácer para lograr el 3-1 que le diera el pase, pero lo que regaló durante 81 minutos no pudo recuperarlo en esa desesperante recta final. Ni con Messi alcanzó.

Adiós. Por la puerta de atrás.

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3 comentarios

  1. bombaaaa excelente lo de la loba, historico diria yo, no pude ver el juego pero la noticia me encanto, golazo de manolasss, este chico me encanta para el inter hace mas de un año, que bien por la serie a que lleguen a semis.

  2. en el pero partido de la temporada de los catalanes, una Roma llena d orgullo, coraje, valentìa y mucho, pero mucho futbol sacò boleto a semis. Esto no se lo esperaba nadie, pero nadie en el mundo, una remontada con sabor a titulo, pues esta Roma enezeñò a todo el mundo q en nuestra liga si podemos jugar bien al futbol. Partidazo de De Rossi q parecia un ¨chiquillo de 20 años¨ por toda la cancha mordiendo y apretando, Dzeko colosal arriba peleandolas todas y sobre todas las cosas Di Francesco, este joven DT q no le temblò la mano y desde el minuto 1 salìo a por el partido , a comerse al rival, a anular al mejor del mundo, a buscar su sueño de hacer algo grande en esta Champions. La Citta Eterna ardiò en verdad y ayer gritè el 3er gol de la Roma como un capitalino mas, Gracias Loba por hacernos soñar!!!!!

    • Milanista95 on 11 abril, 2018 at 10:32 am
    • Responder

    Gran partido de la Roma, mis felicitaciones a todos los fanaticos de este equipo. Esta victoria es fundamental no solo para seguir en champios sino para darle un empujon animico en la liga y terminen de cerrar la clasificacion dentro de los 4 primeros. Buen ejemplo de garra y de futbol. Realmente estoy muy contento por el futbol italiano porque se ha demostrado q siguen siendo importantes en el continente a pesar de no tener los millones de otras ligas.

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