Las dolencias de la temporada de la Fiorentina era el mal de estómago de estrés. El pasado verano golpeó a dos jugadores: Bernardeschi y Kalinic. Problema acompañado de fiebre, bianconera para Federico, milanista para Nikola. Kalinic estaba “enfermo” del Milan desde niño, cuando soñaba con vestir la 7 de Sheva y (otro síntoma evidente) tenía la habitación llena de pósters rossoneros. Y paciencia si desde el Milan era considerada una cura, al mal del gol del equipo, ya que los primeros remedios se llamaban Morata, Aubameyang, Belotti.
En esos días de verano, una vez que se enteró del interés rossonero, Nikola envió a la sede del club viola un par de certificados médicos con “estrés de calciomercato”. Nadie habló de turbación psicológica debido a las negociaciones. En medio Kalinic sufrió un robo en su villa de Solna (Croacia): le desvalijaron la casa y en el continuo ir y venir de Moena, metió otro viaje. Hubo una broma de un dirigente toscano que fotografió la situación, en algunas frases hasta cómica.
Volvió a Italia un miércoles de julio, volvió a irse por la mañana porque estaba demasiado “establecido”, “o quizás porque le robaron hasta la cama y no sabía donde dormir”. Más tarde concilió los dulces sueños del verano rossonero, fichado a finales de agosto con la fórmula de cesión con obligación de compra por 25 millones de euros. No sanó el problema de los goles, si cabe es todavía más profundo y doloroso. Fueron mayores las contraindicaciones (silbidos, sustituciones, suplencias) con respecto a los beneficios.
En cuarenta partidos, cinco goles, todos en liga (0 en Europa y Copa de Italia). Que la temporada iba a ser tormentosa se supo enseguida: antes que los hechos, las palabras. No se trataba de fallar un gol sino de un resbalón diplomático: “Si no marcas te vuelves”, bromeó Mirabelli durante la presentación, misma broma con sorna de la hecha con la Fiorentina. Mejor en el campo, al menos al inicio: Nikola marcó un doblete en su estreno en San Siro ganando al Udinese.
Dos de sus cinco goles totales y los únicos que sirvieron para la victoria final. Cuarto gol en el poker al Chievo, el empate ante el Benevento y el último en casa con el mismo resultado ante el Sassuolo. En medio una marea de silbidos, empezando por la sustitución ante el Torino en San Siro, algo que provocó además el despido de Montella y el mal humor de la hinchada hacia Nikola, que salió con un aplauso de dudosa interpretación. ¿Sincero? ¿Irónico?.
Pero el pasado pasado es. Hay que concentrarse en el presente y en el futuro. Es pronto todavía para asegurar que Nikola vaya a jugar ante su ex-equipo, pero es bastante verosimil. Rino ya pidió de antemano que no lo silbaran, pero también cuenta el futuro y qué será de esta historia: cuando el Milan lo compró era uno de los delanteros mejor valorados de la Serie A (y lo confirma también las camisetas vendidas), pero que luego no ha sabido responder a las expectativas.
Venderlo por la misma cifra o similar sería realmente complicado salvo mirando a países muy lejanos, como China o Arabia. Pero no parece que Nikola tenga mucha intención, dejando entrever con su ambiente que quiere revancha para la próxima temporada. Tras no ser convocado en la segunda vuelta ante el Chievo por no entrenarse lo suficiente, luego volvió de manera regular al grupo, pero más de espectador que de protagonista, incluyendo la final de la Copa de Italia. Ahora se ha puesto a trabajar en espera de la Fiorentina, pero ahora sin estrés.
EL MILAN ESPERA CON INTERÉS LA SENTENCIA DE LA UEFA
Hay gran expectación por conocer en Casa Milan sobre la sentencia de la UEFA por el no cumplimiento del Fair Play Financiero por parte del club rossonero, que tendrá una serie de repercusiones sobre todo en lo que concierne al mercado.
















1 comentario
Es un insulto que porte el 7 de Sheva