El fin de la ‘Era Sarri’

El Napoli cierran una etapa maravillosa. Pese a hacerlo sin ningún título bajo el brazo, Maurizio Sarri ha dejado un legado tremendo en la ciudad napolitana. Un estilo de juego muy marcado, preciosista, el cual empleaban fuese el que fuese el equipo que tuviesen enfrente. Tres años después, el ‘Sarrismo’ pone fin.

Un 11 de junio de 2015, Maurizio Sarri cumplía su sueño. Tras labrarse su carrera como técnico desde las catacumbas del Calcio, incluso compartiendo dicho trabajo con la profesión de banquero en el Monte dei Paschi. Fue escalando poco a poco, como un auténtico obrero del balompié, hasta alcanzar la cima. Primero probó las mieles de la Serie A de la mano del Empoli, eso sí, después de haberles ascendido. Y, de ese modo, se ganó un cartel que le serviría para aterrizar en el Napoli. La gran meta de todo napolitano de cuna, como es él.

Antella, Valdema, Tegoleto, AC Sansovino, Pescara, US Arezzo, US Avellino, Hellas Verona, Perugia, US Grosseto, Alessandria, Sorrento y Empoli fueron sus pasos previos para alcanzar la cima de su olimpo particular: San Paolo. Un templo de culto para todo el aficionado partenopeo.

Año I: los inicios nunca son sencillos

Desde ese mismo día cambió de arriba a abajo a la entidad partenopea. El fumador empedernido llegó con su filosofía bien clara y logró implantarla en todos los estamentos y resquicios posibles de los azzurri. La posesión del balón sería el protagonista a partir de entonces siempre que jugase el Napoli. Y así fue. Cierto es que en las primeras jornadas le costó encontrar el punto adecuado. Es más, fueron numerosas la críticas que se cernían sobre su figura a orillas del Vesuvio. Por ejemplo, Diego Armando Maradona fue uno de ellos, afirmando que no tenía el nivel necesario para un equipo como el Napoli. “Sarri no es entrenador para el Napoli”, declaró ‘El Pelusa’.

Maradona afirmó que no tenía el nivel necesario. “Sarri no es entrenador para el Napoli”

Así, dejó atrás el 4-2-3-1 inicial para pasar al definitivo e innegociable 4-3-3. A partir de ese momento, los napolitanos tuvieron un ascenso meteórico en la tabla. Un once que se lo sabían de memoria y retumbaba por todas las calles de la ciudad sureña. Sin embargo, la gasolina en el tramo final de temporada se agotó, la tónica habitual de estos tres últimos años. Incluso tras ser campeones de invierno, la derrota ante la Juventus con el gol de Zaza en los instantes finales les dejó muy tocados, lo que les acabó pasando factura y dejándoles fuera de la lucha por el Scudetto, a pesar de batir el récord de puntos de la historia del club. Por otro lado, ni en Coppa Italia ni en Europa League (cayó en 1/16 frente al Villarreal) lograrían resultados satisfactorios.

Año II: pinceladas gracias al Pipa

En ese segundo año de la ‘Era Sarri’ se producirían cambios sustanciales en la plantilla. Recibieron un golpe muy duro con la marcha de Gonzalo Higuaín a la Vecchia Signora. Precisamente, fue con ese dinero de la cláusula del argentino (cerca de los 90 millones) con el que retocaron la plantilla con unas pinceladas necesarias para aumentar ese escaso fondo de armario con el que contaban. Milik, Zieliński, Rog, Diawara… Fueron algunos de los nombres que apuntalaron la plantilla partenopea. También cambió los cigarrillos por un sucedáneo, con el que se le veía en el banquillo cada partido, como si de un rosario al que rezar se tratara.

En esa segunda campaña, quedarían todavía más fuera de la batalla por la competición doméstica, incluso siendo terceros por detrás de la Roma, aunque volvieron a romper la barrera de los puntos de la entidad, viendo como era otra vez la Juventus la que levantaba el cetro italiano. Digno fue su papel en Champions League, a pesar de ser eliminados en los octavos de final a manos del Real Madrid, al que pusieron contra las cuerdas en el infierno de San Paolo.

Resultados a parte, quizás fue el curso en el que el apodado como ‘Sarrismo‘ estuvo en su máximo esplendor. Eran innumerables los vídeos que inundaban Internet con el bello juego del Napoli. Desde el mismo Pepe Reina hasta el gol de Mertens, pasando por todos y cada uno de los jugadores. Sí, el belga fue una de las irrupciones de la campaña 16/17 después de la grave lesión de Milik. Pasó de ser un mero revulsivo a uno de los mejores jugadores de Europa ese año. Junto a Insigne y Callejón formaron un tridente temible.

Año III: a las puertas del Scudetto

Ya desde inicios de la temporada 2017-2018 se preveía que podía ser la última del ciclo. Es decir, estarían ante la última oportunidad de ponerle la guinda al pastel del proyecto Sarri. Sin apenas altas y bajas durante el mercado (llegaron Mário Rui y Ounas), la maquinaria napolitana se ponía en marcha para un último asalto. Con la caída del Inter a finales de año, se quedaban de nuevo solos Napoli y Juventus a la carrera por el Scudetto. Eso sí, en los azzurri estaba la mala noticia de la recaída de Milik y la lesión de Ghoulam. La del polaco la volverían a suplir con ‘Ciro‘ Mertens, pero la del argelino sería un varapalo tremendo para sus aspiraciones, especialmente por el enorme torrente ofensivo que se desataba por esa banda izquierda con él, Insigne y Hamšík.

Era evidente ese vacío. Un boquete ya que Mário Rui no era lo mismo a nivel ofensivo. Dicho esto, la influencia del capitán eslovaco también se vio reducida aunque acabó superando a Maradona coronándose como el máximo goleador histórico del Napoli. Fuera de Champions en fase de grupos, Sarri tenía las ideas claras. La Europa League y Coppa le sobraban, por lo que decidió prescindir de dichas competiciones y apostarlo todo por el Scudetto, sabedor de la poca profundidad de su plantel y que estaba pasando su última campaña como partenopeo

Se acercaba el final y la escuadra napolitana empezó a flaquear. Los puntos se escapaban de forma incomprensible, ante rivales, a priori, asequibles. Mientras, la Juve no paraba de sumar y, de una jornada a otra, los bianconeri se colocaron líderes. Incluso durante unos partidos que se disputaron entre semana, los de Allegri llegaron a ponerse a nueve puntos de distancia (al final fueron cuatro). Pero ese fin de semana, llegó el famoso gol de Koulibaly en el último suspiro en el Allianz Stadium, lanzando un órdago al Scudetto y quedándose a una sola unidad.

Cuando todo se les ponía de cara, incluso el calendario, entró en escena la Vieja Dama. La de siempre. Con una heroica remontada al Inter en el Meazza y la postrera goleada de la Fiorentina al Napoli, el 7º Scudetto consecutivo se les ponía en bandeja  a los de Turín. Y de ahí al final no fallaron. Los de Sarri lo rozaron con la yema de los dedos, batiendo por tercera vez seguida el récord de puntos. Habría sido un broche de oro macizo a tres años magníficos en el Sur de Italia.

El fin de un ciclo y… La llegada de Carletto

No obstante, no solamente se marchará Maurizio Sarri. Muchos otros también cierran su ciclo con el Napoli. Pepe Reina (al Milan) y Christian Maggio (sin destino aún) son bajas confirmadas. Otras, como las de Koulibaly, Jorginho o incluso Hamšík (afirmó haber cerrado su etapa y que contaba con ofertas chinas muy golosas) parecen tomar forma. También está la duda de si seguirán Mertens y Callejón, claves en el triente ofensivo.

Por otro lado, todo parece indicar a que será Carlo Ancelotti el nuevo comandante del barco napolitano. Con el de Reggiolo se pondrá en marcha un nuevo proyecto. Quien sabe si llegará algún título, incluso el propio Scudetto. Pero lo que está claro es que será muy difícil de superar la obra maestra de Maurizio Sarri, aunque, injustamente, muchos no querrán recordarlo por no tener tangibles en sus vitrinas.

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1 comentario

  1. una exclente trayecoria que fue de menos a mas desde que llegò al banquillo partenopeo, muy querido tanto por aficionados como por jugadores, esta temporada creo q le faltò 2 o 3 jugadores mas a una plantilla que llegò desgastada tanto en lo fisico como en lo mental a las fases finales del campeonato

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